| Algunas tareas para el movimiento sindical salvadoreño. |
| Escrito por Camilo Aguilar | |||
| Miércoles 03 de Agosto de 2011 01:04 | |||
Un balance de las luchas sindicales: victorias tácticas pero no estratégicas
Durante el año 2010 e inicios del 2011 pudimos presenciar como distintos sectores de trabajadores estatales y sus sindicatos protagonizaron una serie de jornadas de lucha, que tienen que ver precisamente con reivindicaciones de tipo económica, estas motivadas por los efectos de la crisis económica que se está dejando sentir en los bolsillos de los y las trabajadores. En un primer momento parecía que se estaría dando lugar al inicio de un ascenso de las luchas y que se enfrentarían con mayor fuerza a la continuidad de las políticas neoliberales que está ejecutando el gobierno de Funes y la cúpula del FMLN.
Un elemento muy importante que hay que comenzar a analizar y que en ese momento se pasó por alto, es que en esa coyuntura los trabajadores, de salud, educación, judiciales, y otros, no lograron articular los esfuerzos de lucha y sus acciones, cuando las banderas y consignas tenían características comunes, como por ejemplo: la exigencia del aumento salarial. Siempre se desarrollaron las acciones de protesta las huelgas, marchas, cierres de calles, unas aisladas de las otras, y claramente para el gobierno es más fácil maniatar al movimiento sindical si este se encuentra divido o atomizado.
Aunque creemos que este factor fue una limitación para alcanzar mayores conquistas, pero tampoco estamos diciendo que impidió por lo menos alcanzar algunas victorias tácticas, en el marco de las exigencias de ese momento. Decimos victorias tácticas, porque en primer lugar son producto de la movilización de los trabajadores, y en segundo porque estas pueden ayudar a educar al conjunto de los trabajadores, a lograr comprender que las victorias se alcanzan mediante su acción directa y no por la confianza que depositen en un supuesto gobierno de los trabajadores. Muchos trabajadores están teniendo duras experiencias de represión y de violación a las libertades sindicales como por ejemplo: el caso de la persecución y despido de miembros del sindicato de trabajadores de la asamblea legislativa y sus secretario general, así como también de la represión con policías y despidos a trabajadores sindicalizados del sector municipal.
Estas experiencias que en la mayoría de ocasiones son ordenadas directamente por dirigentes del FMLN, están conduciendo a que los y las trabajadores reflexionen las primeras lecciones, llegando a decir que este no es su gobierno, y que la dirección del FMLN se equivoca al tratar con los mismos métodos de la derecha a los sectores sindicales en lucha. Si este proceso se profundiza ya que aún no es generalizado, puede dar lugar a un proceso de reorganización sindical donde los trabajadores obtén por la independencia de clase, es decir, que los sindicatos no dependan del lineamiento de ningún partido político, y respondan a las necesidades de su sector, enfrentando a cualquier gobierno que siga manteniendo una política anti sindical.
Las limitaciones en el terreno organizativo y de métodos democráticos.
Pero hagámonos la pregunta ¿que impide que los sectores sindicales incluso en estos momentos puedan unificarse en un solo organismo de lucha de la clase trabajadora, con un programa que unifique las exigencias y acciones? Creemos que la respuesta a esta pregunta la podemos encontrar en los siguientes elementos que tienen que ver con la situación interna de las organizaciones sindicales, así como también por la influencia de este gobierno y principalmente de la cúpula del FMLN sobre algunas de las direcciones de los sindicatos.
Cuando nos referimos a la democracia obrera entendida esta como el ejercicio sistemático de una actividad que vincule a todos los trabajadores. La democracia obrera permite mantener la unidad entre los trabajadores y restablecerla cuando esta unidad se rompe. En un sindicato la forma más elevada de democracia obrera lo constituye la asamblea general periódica, donde todos discutan libremente los problemas que consideran fundamentales, políticos, económicos y organizativos.
La democracia obrera debe garantizar que las decisiones tomadas por mayoría se cumplan disciplinadamente por todos. El respeto por las posiciones minoritarias, la más libre discusión y la más férrea disciplina en la acción.
Un burócrata le tiene odio mortal a todo lo que sea democracia sindical y discusión libre, abierta, entre los trabajadores. Es fácil detectar a un burócrata: basta proponer, que ante algún problema que atañe a los trabajadores, se convoque a asamblea para que todos decidan conjuntamente qué hacer. El burócrata dice: “no hay condiciones”. Si hay asamblea, el burócrata tratará por todos los medios de colocar una agenda tan extensa, y de hacer intervenciones tan largas, que la base termine desmoralizándose y se aleje. A continuación dirá: “¿Vieron? No hay condiciones”. Tomará decisiones por cuenta propia, alegando que “las bases son atrasadas”.
Y de esta manera y poniendo muchas maniobras en práctica como por ejemplo la violencia contra grupos de oposición del mismo sindicato a la hora de elegir juntas directivas, cosa que en nuestro país ya hemos visto, donde las elecciones de juntas directivas se convierten en verdaderos campos de batalla., quien se beneficia de esta situación no solo es el burócrata sino que principalmente la burguesía y las patronales que se aprovecha de la debilidad y la corrupción de los sindicatos, para generar más derrotas a la clase trabajadora.
Una nueva dirección para una nueva etapa de la lucha de clases.
Las direcciones de las centrales y los sindicatos se resisten a hacer un balance de lo ocurrido en las últimas décadas después de los acuerdos de paz, y por tanto, a sacar las conclusiones, asumir las responsabilidades y definir una política clasista para salir de la crisis. Esa actitud irresponsable de los dirigentes ha hecho urgente y vital que las organizaciones revolucionarias y los activistas honestos, que aún resisten los embates de la patronal y de la propia burocracia sindical, iniciemos una discusión objetiva y completa que cubra todos los aspectos de la situación, que la explique y que sirva para elaborar una política que discutida ampliamente en las bases de los trabajadores/as, inicie el camino de la recuperación.
Esa discusión nos debe servir para ubicar el punto exacto en que nos encontramos, el estado de la correlación de fuerzas entre los trabajadores y nuestros enemigos de clase, la situación de nuestras organizaciones políticas y sindicales, nos debe servir para establecer las responsabilidades de cada uno de los dirigentes que tuvo puestos de mando en todo el período anterior, y para definir las tareas más urgentes.
Sin un balance claro de lo sucedido no es posible corregir el rumbo. Es la hora de hacerlo en cada uno de los sindicatos que existen. Hay que convocar y preparar asambleas de base para los grupos de trabajadores y activistas que tengan puntos de vista críticos para que puedan escribirlos y darlos a conocer a las bases de sus fábricas y sitios de trabajo. En los periódicos o boletines de los sindicatos deben ser publicadas las opiniones de todos los sectores y agrupamientos sindicales y políticos de los trabajadores que estén por reorganizar a la clase. No se puede seguir escatimando el derecho de los trabajadores a evaluar a sus dirigentes y a cambiarlos si es preciso.
Las centrales, federaciones y sindicatos en los que se han vencido los períodos de las juntas directivas deben convocar a elecciones inmediatas para renovar los cuerpos directivos. Las direcciones responsables de la crisis no se pueden perpetuar en sus cargos con la simple maniobra de no permitir que se hagan elecciones abiertas y democráticas en las cuales todos tengan igualdad de condiciones y de oportunidades para postularse a los cargos de responsabilidad.
Hay que dar garantías a todos los trabajadores que bajo formas democráticas disputen la dirección a los parásitos burocráticos, que tienen secuestradas las juntas directivas y que no han hecho nada más, que maniatar de pies y manos el accionar de los trabajadores frente a la peor crisis económica y ante un gobierno que sigue aplicando la misma política que los gobiernos de ARENA. Avanzar hacia la lucha en contra de los patronos y el capitalismo depende también de esta tarea y las nuevas generaciones de sindicalistas estamos llamados a encarar esta tarea que nos exige este momento histórico.
Fuente: El Proletario n° 14 - Periodico de la UST El Salvador, sección de la LIT-CI
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