| Declaración de la Secretaría de Mujeres de la LIT-CI |
| Escrito por LIT-CI |
| Martes 07 de Febrero de 2012 02:04 |
Masacre en Pinheirinho: partido de la derecha tradicional deja cientos de mujeres, hombres y niños en condiciones inhumanas.
Dilma: expropie el terreno y lo entregue a las familias de Pinheirinho. En un país gobernado por una mujer, eso no puede continuar.
La Secretaría de Mujeres de la LIT (Liga Internacional de los Trabajadores - Cuarta Internacional) expresa, aquí, todo su repudio en relación al desalojo de Pinheirinho, en São José dos Campos (São Paulo) y la truculencia con que la policía viene actuando contra las 6.000 personas que viven en el área, todas ellas trabajadores y trabajadoras, niños y ancianos.
Geraldo Alkmin, gobernador de São Paulo y Eduardo Cury, intendente de São José dos Campos, demostraron, en este episodio, la completa indiferencia del PSDB con el pueblo pobre. Quieren criminalizar la pobreza y la lucha de los sin techo. Nos indigna, sobre todo, el hecho de que figura, entre los principales agentes de ese verdadero golpe contra la clase trabajadora y el pueblo pobre, una mujer: la jueza Marcia Loureiro. Esa jueza fue la responsable por firmar la orden de reintegración de posesión y la expulsión de los moradores. Totalmente insensible a lo que, ciertamente, ocurriría a aquellas familias, con niños pequeños, muchos de ellos todavía de brazos, tirados a la calle, sin ningún tipo de refugio. La jueza no vaciló en cumplir la orden de desalojo.
A esa mujer no le temblaron las manos en el momento de firmar una orden tan odiosa, incluso sabiendo que ella podría significar un alto grado de sufrimiento para tantas personas, incluso la muerte de adultos y menores, cuyo único “crimen” fue construir un barrio en un terreno abandonado, para tener un techo sobre sus cabezas, que es el primer ítem de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que el gobierno y la justicia brasileña firmaron y dicen defender a pie juntillas.
La presidenta Dilma Rousseff acaba de declarar, durante el Fórum Social Mundial, en Porto Alegre, que lo que ocurrió en Pinheirinho fue una barbarie. Enseguida dijo que no puede hacer nada, pero el gobierno Federal tiene todas las condiciones para resolver, con una medida, el caso en cuestión. La expropiación del terreno es una obligación política de un gobierno que fue electo con los votos del pueblo pobre de este país.
En un país gobernado por una mujer, no podemos admitir que mujeres embarazadas, madres con bebés en brazos, mujeres ancianas, sean expulsas de sus casas, vivan en las calles, sin techo y sin alimento, como está ocurriendo en Pinheirinho.
Las promesas de acabar con la pobreza y la miseria tienen que transformarse en acción en este momento. Dilma puede hacer mucho más de lo que hizo hasta ahora. Como dirigente máxima de la nación, ella puede y debe resolver esta cuestión.
Expresamos aquí nuestro más vehemente repudio al gobierno del PSDB y a la jueza Marcia Loureiro. Fue la mayor demostración de que la hermandad de las mujeres no existe. La única hermandad que realmente existe es la hermandad de clase, que une mujeres y hombres en la lucha contra los opresores y explotadores; la única hermandad en la cual, ante una masacre, podemos confiar para ayudar a las familias que hoy están dejadas a su propia suerte. ¡La clase trabajadora, nacional e internacional, con sus valerosas mujeres al frente, tienen que tomar esa tarea en sus manos!
¡Viva las mujeres de Pinheirinho! ¡Viva la unidad entre hombres y mujeres de la clase trabajadora y del pueblo pobre!
¡Viviendas dignas para todos, inmediatamente!
Secretaria de Mujeres da LIT-CI |

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