| La crisis griega profundiza la crisis de la Europa del capital |
| Escrito por LIT-CI |
| Viernes 11 de Noviembre de 2011 02:07 |
Declaración de la LIT ante la retirada del referéndum griego y la crisis de la UE
Hacerse el “democrático” le ha costado caro a Papandreu. En una escalada de hechos tras su tan falsa como cuestionada intensión de someter a referendum popular el segundo y brutal plan “de rescate” de la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI), la nueva realidad es que el gobernante ligado al socialdemócrata Pasok se fue y ahora Grecia tiene nuevo primer ministro.
El advenedizo no es un desconocido. Se trata de Lucas Papademos y, bajo el brazo, trae un historial que hace música a los oídos de los banqueros y mercados mundiales: fue vicepresidente del Banco Central Europeo y ex gobernador del Banco de Grecia. Papademos, intentando dar una imagen “técnica”, arrancó proclamando “no soy un político” para continuar con la garantía obligada: “Todos debemos contribuir al difícil proceso de ajustar la economía”. El nuevo gobernante heleno deja claro que su prioridad absoluta es aprobar y aplicar sin miramientos el plan de ajuste que fuera aprobado el pasado 26 de octubre en Bruselas, con sus consiguientes ataques al nivel de vida y los derechos de la clase obrera griega.
El saliente Papandreu siempre prestó importantes servicios a la Troika. Capitaneando una de las economías más débiles y más castigadas del maltrecho navío que ahora es la Unión Europea (UE), ha sometido al pueblo griego, en menos de dos años, a cinco durísimos planes de ajuste. Uno más brutal que el anterior y enfrentando una heroica resistencia del pueblo griego, con la clase obrera a la vanguardia de un proceso de luchas que lleva hasta ahora 17 huelgas generales en ese mismo lapso, la última con más de 250 mil personas en las calles. Si Grecia es el pico de la guerra social que la Europa del capital ha desatado contra el proletariado del viejo continente, lo es también de la resistencia feroz y ejemplar de nuestra clase.
Dando manotazos de ahogado, el cuento del referéndum sobre el plan de la Troika nunca pasó de una maniobrilla política de Papandreu en el afán desesperado de reposicionarse políticamente frente al aislamiento y el odio que le profesa, con toda razón, el pueblo trabajador griego. Cualquier intento de ver en ese anuncio una intención “democrática” por parte del ex primer ministro ateniense, no pasa de una peligrosa ingenuidad política.
Y cundió el pánico...
Sin embargo, como las cosas no están para bromas ni tan siquiera para amagues, al sólo anuncio del referéndum y la posibilidad de que el pueblo dijera “no” al plan de ajuste que la Cumbre Europea había tramado, los popes de la UE entraron en un estado combinado de furia y pánico. No es para menos, cuando se sabe que más del 80% de los griegos está en contra del recetario de Bruselas.
Comenzando por Merkel y Sarkozy, todos los jerarcas europeos, expresaron su rotundo rechazo a la posibilidad de consulta y blandieron todo tipo de amenazas contra Grecia. Las peores plagas y calamidades fueron advertidas. Sin pestañeos retiraron los 8 mil millones de euros prometidos al tiempo en que amenazaban con la expulsión de Grecia de la zona euro y su moneda común. La reacción es obvia ¡A quien se le ocurre poner a discusión de la pueblada lo que han votado los guruses de la UE y la Troika! Tal y como dicen los compañeros y compañeras de Corriente Roja en el estado español: “La UE ha mostrado una vez más, con especial crudeza, que es una maquinaria incompatible con la democracia y un arma de guerra al servicio de los banqueros y grandes capitalistas para el saqueo de los trabajadores y los pueblos europeos.
Fue así que Papandreu, asustado de su propia movida y viéndose desnudo frente al espejo, retiró su propuesta de referéndum. Todo esto en medio de una crisis política brutal en las alturas. El líder griego asistía a su propio funeral en medio de todo tipo de negociaciones de ida y vuelta para conformar un nuevo gobierno de “unidad nacional” y de carácter “técnico” más acorde al paladar de la Troika. Papandreu estaba quemado y, como fusible que siempre fue, precisaba ser cambiado. Como tanto el Pasok como el “opositor” Nueva Democracia tienen completo acuerdo y unidad en torno a la necesidad de aplicar los planes de la Troika, no pasó mucho tiempo para que el nombre del sucesor sea definido. Surge de esta forma el nuevo gobierno, encabezado por Papademos, un ex funcionario del BCE que va intentar aplicar a cualquier costo los designios de la Troika con el aval de los dos partidos del régimen burgués griego. El cómo le va a ir se definirá en las calles, donde la clase obrera griega no ha bajado los brazos ni arriado las banderas ni por acaso.
El “plan de rescate” es lacolonización de Grecia
Grecia es un país devastado. Su situación económica y social sólo es comparable a los efectos de una guerra. En este sentido, es indignante el cinismo de Merkel, Sarkozy, con el apoyo de Rajoy y Rubalcaba, que pretender erigirse como los “salvadores” de Grecia, cuando son ellos, junto a sus títeres locales, los que han conducido al país a este calamitoso cuadro.
El segundo plan “de rescate” profundiza esta devastación social y económica en Grecia. Es un plan al servicio de someter y esclavizar a los trabajadores griegos durante décadas y convertir al país en un protectorado colonial directamente manejado por la Troika, que se instalará de forma permanente en Atenas. El retroceso que está en marcha es estructural e histórico.
La zona euro y la UE se resquebrajan
La acelerada de la crisis de la UE, provocada por el anuncio del referéndum griego termina por hundir y desenmascarar el discurso y los resultados de la última Cumbre Europea. Allí los grandes exponentes y representantes políticos del capital presentaron sus resu como“históricos”, sosteniendo que la crisis e insolvencia de la banca europea, así como el problema de la deuda griega y la crisis del euro, se habían solucionado de manera “definitiva”.
Fuera de estas afirmaciones mentirosas dirigidas a incautos, lo que estamos viviendo es el pánico apoderándose de los que se creen los amos de Europa ante el desmoronamiento de la UE, el proyecto que han ido construyendo durante décadas. Demostración de eso fue la última reunión del G20 en Cannes, donde quedó patente que todos los problemas de la UE persisten y se agravan, que la continuidad de la zona euro y de la propia UE está abiertamente en cuestión. Hasta el primer ministro británico, David Cameron, reconoció que “cada día suplementario para la crisis del euro tiene un efecto negativo para el resto de la economía mundial”. Obama señaló que las medidas que contemplan los planes de ajuste aún le resultan flojas. Terminada la cumbre, Nicolás Sarkozy decretó un nuevo ajuste de 100.000 millones de euros en Francia, que incluye aumento del IVA, más impuestos a las clases medias, tijerazos al presupuesto de salud, reducción a las ayudas de alquiler en el marco de la crisis de vivienda y aumentar la edad para la jubilación a 62 años.
La situación no es la que se pinta en las altas cumbres. La Europa del capital cruje. Suman y siguen los gobernantes víctimas de la brutal crisis económica y política en el viejo continente. Yorgos Papandreu añade su nombre a la lista de primeros ministros caídos en Portugal, Irlanda y Eslovaquia. En medio de esta tempestad, en España, Rodríguez Zapatero se vio obligado a adelantar las elecciones y la popularidad de Sarkozy y de Angela Merkel viene en picada. En general, los destinos de los líderes europeos están ligados a su capacidad política a la hora de aprobar e imponer a la clase obrera europea los durísimos planes de ajuste que la banca y el capitalismo internacional precisan aplicar para salir de su profunda crisis estructural con la menor inestabilidad posible.
Es así que, ahora, la agonía política le toca nada menos que a Il Cavaliere, Silvio Berlusconi. Desde hace unas semanas el FMI y la UE, a pedido de la reciente Cumbre Europea, anunciaron que vigilarían al gobierno italiano en la aplicación de los planes y reformas pendientes, cuyo cumplimiento deberá ser certificado trimestralmente. El objetivo de aquietar la desconfianza de los mercados. Bien lo dijo Christine Lagarde, jefa del FMI: "El problema de Italia es de credibilidad". La preocupación no es ociosa. Italia responde por el 17% del PIB de la zona euro y su nivel de endeudamiento representa el 121% de su PIB. En Italia, la llamada prima de riesgo (diferencial entre el bono italiano y el alemán a diez años) llegó a los 574 puntos, es decir, por encima de los 500 puntos que generaron los rescates de Grecia y Portugal. Italia, la tercera economía de Europa, ha entrado en zona de rescate al superar la barrera del 7% de rentabilidad de los bonos. Sólo que el rescate, en el caso italiano, será mucho más costoso, teniendo Roma una deuda total de 1,8 billones. En el mismo sentido, la crisis italiana, además, empuja la prima de riesgo de España. Lagarde anunció que la economía mundial corre el peligro de hundirse en un “espiral descendente”.
UE: Que la crisis la paguen los capitalistas
La tarea central en Grecia y los demás países que se encuentran en la “zona de rescate” es rechazar dichos planes expoliadores y colonialistas. Rechazar el “plan de rescate” de la troika y sus gobiernos capitalistas. El plan de ajuste para Grecia no puede conducir al pueblo de ese país a otra cosa que no sea a la catástrofe. Una debacle que, al fin y al cabo, terminará con la expulsión de Grecia de la UE, una vez que sea totalmente exprimida y su patrimonio nacional dilapidado. Es por eso que, para salir de la crisis, no queda otra opción que rechazar el “plan de rescate” y dejar de pagar la deuda (por demás ilegítima) a los banqueros internacionales. Debemos impulsar esta salida a sabiendas de que esto implicará la salida de Grecia del euro y de la propia UE.
Ahora, para imponer esta salida obrera y popular ante es preciso construir una huelga general indefinida en Grecia. No hay otro camino para pararles los pies a los capitalistas y sus planes de ajuste. Sólo de esta forma, luchando, se podrá plantear una alternativa de los de abajo para esta crisis. Y nuestra alternativa es que sean aquellos que generaron la crisis, es decir los banqueros y capitalistas del mundo, quienes paguen sus costos.
En este sentido, las elecciones de febrero que proponen el Pasok y los conservadores de la Nueva Democracia, los dos partidos responsables por la crisis, no representan ninguna solución a la crisis. Las elecciones no pasan de un intento de relegitimarse ellos y sus políticas frente al pueblo, a fin de imponerle mejor el nuevo paquete colonialista de los imperialismos más fuertes de Europa. Por eso, es una tarea importantísima impedir la asunción al mando de Papademos, títere del FMI y BCE, y levantar la consigna de un gobierno de los trabajadores: un gobierno apoyado en la organización de los trabajadores en cada local de trabajo y en las asambleas populares de las plazas.
En Grecia, la construcción de una huelga general indefinida es el único camino para imponer la voluntad del pueblo que los gobiernos y el parlamento nunca respetaron. En el mismo sentido, es necesario llamar a la unificación de las luchas de todos los trabajadores de Europa, colocando como perspectiva la construcción de una huelga general unificada a escala europea. Para concretar esto, se debe trabar un combate durísimo contra las burocracias sindicales europeas que han cristalizado como un obstáculo muy duro para la lucha y la unificación de las movilizaciones. Estamos hablando de burocracias que han pactado con la Troika y sus gobiernos en el sentido de facilitar la aceptación de esos planes por parte de la clase obrera desarmándola o dividiéndola a la hora de luchar.
Debemos exigir, además, a todos los gobiernos que se llenan la boca con la palabra democracia pero que nunca han consultado a sus pueblos sobre la contratación de créditos o sobre los planes de rescate, que convoquen a referendos populares sobre esos planes de ajuste en cada uno de los países europeos.
Por un plan de rescate de los trabajadores y del pueblo y un gobierno de los trabajadores que lo aplique
Si Grecia o cualquier país rechaza el pago de la deuda y rompe con el euro y la UE, este será víctima de todo tipo de chantajes, boicots y escarmientos ejemplificadores por parte de la Troika y los banqueros.
Por ello, el rechazo al plan y al pago de la deuda deben ser acompañados por dos cuestiones fundamentales: la movilización y auto-organización de los trabajadores y del pueblo griego y la más estrecha solidaridad y unidad en la lucha de la clase trabajadora europea con sus hermanos de clase griegos y contra sus propios gobiernos. La segunda, es tomar medidas drásticas anti-capitalistas, es decir, aplicar un verdadero plan de rescate de los trabajadores y del pueblo, en defensa del nivel de vida de la mayoría. Tales medidas, básicamente, deben ser:
-No pago de la deuda a los banqueros;
-La salida del euro y la UE del capital;
-La expropiación y nacionalización, bajo control de los trabajadores, de todo el sistema financiero;
-No a las privatizaciones;
-Control de los capitales y monopolio del comercio exterior;
-La reducción de la jornada laboral, sin reducción del salario;
-Inversión en servicios públicos para defender la educación y la salud públicas y un plan de obras públicas y sociales;
-Estatización de las industrias estratégicas y servicios claves;
-Luchar por un gobierno de los trabajadores que aplique esas medidas.
Por una Europa de los trabajadores y de los pueblos. Por los Estados Unidos Socialistas de Europa
Delante de la posibilidad concreta de ruina y miseria sin precedente que abre esta crisis, la lucha de los pueblos de Europa es una sola. No existe posibilidad de un triunfo estratégico, a nivel continental en contra de los ataques de los banqueros y capitalistas europeos, si no se coloca la perspectiva de otra Europa, de una Europa al servicio de los pueblos y los trabajadores, concretamente, la perspectiva de los Estados Unidos Socialistas de Europa. Esta nueva Europa sólo vendrá de la mano de la revolución socialista y de la instauración de gobiernos obreros y populares en todos los países del viejo continente. Contra la comunidad europea de los ricos y poderosos, debemos construir la unidad de los explotados del continente en contra nuestro enemigo común: el imperialismo y sus agentes en cada país.
La lucha de cada pueblo europeo, es nuestra lucha.
Todo el apoyo y solidaridad activa a la lucha de los trabajadores y del pueblo griego
Globalicemos las luchas para que la crisis la paguen los capitalistas.
Secretariado Internacional
10 de noviembre de 2011 |

Declaración de la LIT ante la retirada del referéndum griego y la crisis de la UE















