| Escándalo Murdoch expone métodos de la gran prensa |
| Escrito por Cecilia Toledo, desde Liverpool |
| Viernes 29 de Julio de 2011 02:45 |
Un escándalo agita a Inglaterra. Y, de él, nadie se salva. Todo comenzó en el 2006, cuando comenzaron a salir a la luz los métodos poco ortodoxos que el periódico británico News of the World, de propiedad del magnate de los medios, Rupert Murdoch,usaba en el día a día de los reportajes: detectives contratados con sueldos millonarios y escuchas telefónicas ilegales, para interceptar mensajes dejados en las casillas de voz de determinados celulares, con el fin de conseguir informaciones de primera mano. Entre las víctimas están celebridades, políticos y hasta miembros de la familia real. El teléfono de Diana estaba intervenido, así como el del brasileño Jean Charles, que murió asesinado en el metro de Londres.Pero, el caso sólo giró al escándalo a inicios de julio, cuando se supo que, entre los teléfonos espiados, estaba el de una niña que había sido recientemente asesinada de forma misteriosa. Parientes de soldados muertos en Afganistán e Irak y hasta víctimas del atentado terrorista del 11 de setiembre del 2001, en Estados Unidos, también fueron víctimas de espionajes.
Desde entonces, diez personas ya fueron apresadas -y liberadas bajo fianza-, incluyendo a Andy Coulson, ex asesor de comunicación del primer ministro de Inglaterra, David Cameron, y ya cayeron dos altos comisionados de la siempre tan “pulcra” Scotland Yard. El martes 19 de julio, Murdoch, su hijo James, la ex directora del grupo, Rebekah Brooks, y los dos ex jefes de Scotland Yard fueron interrogados en el Parlamento. Los diputados querían saber si estaban comprometidos en las interceptaciones telefónicas “a escala industrial” (expresión usada por la prensa inglesa), si realizaron pagos ilegales a la policía a cambio de informaciones y uso de equipos de escucha y si trataron de “comprar” a ciertos políticos, tanto del Partido Conservador como del Partido Laborista. Como era de esperarse, todos negaron todo.
Pero, aun así, el conglomerado News Corporation está debilitado y tuvo que cerrar las puertas del tabloide News of the World, uno de los más vendidos en Gran Bretaña. Bajo la presión del Parlamento y de David Cameron, Murdoch también fue obligado a retirar su oferta para comprar todas las acciones de la plataforma de televisión BSkyB -la Sky británica, que él venía ambicionando hace tiempo.
¿Quién es Murdoch?
Rupert Murdoch nació en Australia, pero se naturalizó norteamericano. Es uno de los hombres más poderosos de la prensa mundial y, también, uno de los más ricos e influyentes. Hoy, con 80 años, es el presidente de News Corporation, empresa heredada de su padre y de la cual es importante accionista. En su época, era apenas una empresa mediocre, que controlaba un periódico australiano en la ciudad de Adelaide, sin mucho renombre. Pero, con la administración ambiciosa de Murdoch y una serie de adquisiciones exitosas, consiguió transformarla en uno de los mayores conglomerados de medios del mundo, que pasó a controlar los estudios cinematográficos y los canales de TV de cable, FOX, las operadoras de TV por suscripción SKY y DirecTV (incorporada a fines del 2003), la site de relaciones My Space, el periódico New York Post, entre otros. El grupo News Corporation también es dueño del primer periódico exclusivo para iPad, The Daily, lanzado recientemente en EE.UU. La entrada en escena del The Daily es una tentativa de Robert Murdoch para reescribir el negocio del periodismo, después de la debacle de las recetas de circulación y publicidad en los periódicos tradicionales.
En agosto del 2010, Murdoch definió al The Daily como"un verdadero cambio en la presentación de noticias" y su proyecto "número uno, el más interesante". El equipo editorial del periódico será "modesto" y englobará a periodistas de otros órganos de News Corporation, como el Wall Street Journal. El periódico obligará a una inversión inicial de 30 millones de dólares.
De acuerdo con la revista Forbes, Murdoch está ubicado en el 117º lugar dentro del ranking de las personas más ricas del mundo, con una fortuna estipulada en 6,3 mil millones de dólares. Ahora, además de tratar de asumir el control total de Sky, Murdoch venía atacando a la BBC, como forma de destruir su poder en Inglaterra.
Reconocido como de derecha de línea dura, Murdoch usaba sus vehículos de comunicación para hacer un periodismo escandaloso, que apelaba a los escándalos sexuales, imprimía en sus tabloides sensacionalistas los conflictos familiares como forma de asedio moral contra este o aquel adversario. Sus periódicos hacían campaña declarada contra los negros, los homosexuales y los inmigrantes, llamando abiertamente a que dejasen el país por ser personas indeseables y exigiendo al gobierno para que los reprimiese.
Son conocidos también sus ataques contra la clase trabajadora. Los periódicos y emisoras del grupo Murdoch siempre lanzaron su veneno más corrosivo ante cualquier movimiento de los trabajadores; sus periódicos siempre tuvieron una postura agresiva, de ataque a las huelgas e manifestaciones sindicales, y usaba su poder mediático para lanzar todo tipo de ataques personales contra las líderes y activistas de izquierda, criminalizando sus acciones e influenciando a la opinión pública contra ellos.
También es muy conocida en Inglaterra la acción de Murdoch para elegir y para derrocar a los políticos; él supo usar las interceptaciones telefónicas, las páginas de sus periódicos y su inmensa fortuna para apoyar al Partido Laborista en 1997 y, con eso, ayudó a elegir a Tony Blair como primer ministro. Sostuvo al gobierno laborista durante todo su período, incluyendo la intervención de Blair y Bush en la Guerra de Irak y Afganistán. Después, en el 2007, ayudó a elegir al sucesor de Blair, Gordon Brown, que también estaba en la lista de los “interceptados” y, en el 2010, Murdoch pasó a apoyar a los Tories (conservadores) y jugó todo su prestigio en la campaña de David Cameron y de los Demócratas Liberales.
Gobierno británico envuelto hasta el pescuezo
Todo eso venía sucediendo a ojos vistas. Los métodos poco confiables de Murdoch de conducir su imperio, las mentiras y confabulaciones en los corrillos del gobierno se volvieron salvajes. Pero la situación se agrandó cuando salió a la luz que el gobierno del primer ministro David Cameron estaba comprometido hasta el pescuezo con Murdoch. Como mínimo, él sabía de todo y no hizo nada. La mayor humillación es que Cameron, en medio de la enorme crisis económica que viene sacudiendo a Europa, incluyendo a Inglaterra, tuvo que tragarse ese sapo: explicar ante el Parlamento por qué había sido citado en todos los testimonios de aquellos que lo antecedieron, o sea, el propio Murdoch, su hijo James, la ex directora del grupo, Rebekah Brooks, y los dos ex jefes de Scotland Yard, la policía metropolitana londinense. La ligazón entre Murdoch y Cameron se dio por intermedio de Andy Coulson, asesor de comunicación del primer ministro. Ahora Cameron dice que Coulson actuó bajo la mesa, pero poca gente cree en eso.
Dos días después de explotar el escándalo, uno de los más importantes reporteros del periódico News of the World apareció muerto en su casa, en circunstancias misteriosas. Sean Hoare, que cubría el Show Business, venía denunciando las interceptaciones y todos los métodos poco convencionales de hacer los reportajes impuestos por la empresa y, por eso, venía siendo perseguido. Después de afirmar, en una entrevista, que el asesor de Cameron, Andy Coulson, sabía todo, su cadáver apareció y las cosas se pusieron peor para el gobierno. La policía está tratando de encubrir el caso, diciendo que Hoare era un vicioso de las drogas y alcohólico, pero hasta ahora no dio ninguna explicación convincente de la muerte del reportero. (The Independent, 19/7/2011)
En su testimonio, Cameron tuvo que asumir la responsabilidad por haber contratado a Andy Coulson como asesor de comunicación. El periodista, ex director del News y acusado de aprobar las interceptaciones y corromper policías, fuepreso y salió libre después de pagar la fianza. "Asumo la responsabilidad por haber contratado a Coulson, pero no respondo por lo que él hizo", dijo Cameron, esquivándose del problema y alegando que ahora es momento de "limpiar el lío", pues el escándalo sacudió la confianza del público en la policía y en la prensa. El insistió en defender a todo su equipo, afirmando que todos actuaron "de manera correcta", incluso su jefe de gabinete, Ed Llewellyn, que habría omitido algunas informaciones del premier sobre el caso al inicio de las investigaciones. "Yo dije repetidamente que ellos debían seguir las pistas a fondo y conducir la investigación como considerasen mejor. Mi funcionario actuó correctamente. No era apropiado que yo tuviese alguna información privilegiada." Sobre Coulson, dijo que si fuese comprobado su compromiso en el caso, él deberá pedir disculpas y puede incluso ser procesado.
Pero la cosa no paró ahí. Cameron es acusado también de mantener una relación muy próxima con la familia de Murdoch y con la ex directora de la compañía, Rebekah Brooks. La ex directora admitió, incluso en su testimonio, que llegó a hacer con él una reunión a puertas cerradas, para la cual ingresó "por la puerta del fondo". La reunión habría sido realizada para acertar las formas de cómo el gobierno podría influenciar en las negociaciones de compra de la totalidad de acciones de TV BSkyB por parte de Murdoch.
Sin chance de salir ileso, Cameron viene disparando para otro lado y asumiendo una postura más agresiva al afirmar que la oposición también tiene culpa del escándalo, una vez que, según él, ambos partidos "exageraron en los encuentros con la prensa" y dejaron de lado los esfuerzos para una mayor regulación del sector de comunicaciones. Para él, la culpa, en este sentido, debería ser dividida, pues afirma que sus antecesores, Tony Blair y Gordon Brown, mantuvieron una "relación más próxima con el imperio Murdoch" que él.
El asume, incluso, que la prensa alertó varias veces, tanto al Parlamento como a la policía, de que habría algo errado en News Internacional -filial británica del grupo americano News Corporation-, pero que ninguno de los partidos, en el gobierno, hicieron nada al respecto. "El Partido Laborista tuvo 13 años para abrir una investigación sobre eso y no lo hicieron. No hicieron lo que yo estoy haciendo ahora", declaró, definiéndose como "mucho más transparente" que los gobiernos anteriores. "La oposición podría haber asumido su participación en este escándalo y ayudarnos a limpiar ese embrollo. En vez de eso, sólo aparecieron aquí con teorías de conspiración".
Cameron también culpó a su antecesor Gordon Brown por la contratación de Coulson. Dijo que la primera persona en contactar a Coulson fue Gordon Brown. Coulson fue el redactor en jefe de News of the World entre el 2003 y el 2007, período en que las interceptaciones ya habían sido adoptadas como práctica común en el tabloide, pero que él garantiza no tener ninguna participación. En el 2007, fue contratado como asesor de prensa por Cameron y siguió en el equipo del líder conservador, que venció en la elección siguiente y asumió el cargo en el 2010.
El hecho es que ambos -conservadores y laboristas- no consiguieron librarse de la participación en el escándalo. Ed Milliband, principal dirigente del laborismo viene dando declaraciones seguidas a la prensa, diciendo que no tiene nada que ver con eso, pero la realidad es que durante todo el gobierno de Blair y Gordon el partido no hizo absolutamente nada para impedir las acciones de Murdoch.
Trabajadores no se callan
La relación promiscua entre la prensa, la policía y el gobierno es algo común en todos los países del mundo, y eso afecta directamente a la clase trabajadora. Tanto es así que los trabajadores ingleses vienen manifestándose contra el escándalo. Los medios de comunicación burgueses se convirtieron en una de las más importantes instituciones del Estado burgués al ser controlados por el empresariado, el gran capital, los bancos y las empresas convirtiéndose, prácticamente, en un apéndice de las grandes corporaciones financieras.
La mayoría de los periódicos y emisoras está en manos de pocos propietarios, en general millonarios que mantienen estrechas relaciones con el gobierno, ya que ambos tienen el mismo programa de confrontación contra la clase trabajadora. Con eso, la gran prensa pasó a ser portavoz de la burguesía y usar sus métodos para conseguir lo que quiera. Cuando el caso envolvió a uno de los hombres más poderosos del mundo, como Murdoch, cuyos negocios están esparcidos por tres grandes países como Estados Unidos, Australia e Inglaterra, esa ligazón de la prensa con el poder queda más evidente y los fragmentos un mayor alcance. Un periódico que usa interceptaciones para espiar celebridades puede, muy bien, usar las mismas interceptaciones para espiar a los sindicatos y a los activistas de izquierda, o hacer cosas peores, como venía haciendo Murdoch con su “prensa sensacionalista”.
En medio de un clima de lucha contra el gobierno y la política de recortes en los servicios públicos, que viene provocando grandes movilizaciones en las calles de Inglaterra, el escándalo Murdoch asume otro carácter, con los trabajadores envueltos en las discusiones.
Es el caso, por ejemplo, de los empleados públicos federales (Public Civil Service), que publicaron, el pasado 14 de julio, una declaración afirmando que es necesario tener sindicatos fuertes para prevenir otro escándalo de interceptaciones telefónicas: “Las recientes revelaciones sobre las actividades ilegales de News International sorprendieron al país, pero no fueron sorpresa para nadie. Como muchos, nosotros no olvidaremos la propaganda de la misoginia, del anti-bienestar social (anti-welfare), de la antiinmigración y del antisindicalismo con que el News of the World llena sus páginas semana tras semana. Pero, sobre todo, nosotros condenamos la decisión de simplemente cerrar el periódico y colocar centenas de empleos en riesgo, en tanto que los reales culpables -los Murdochs y Rebekah Brooks- mantienen sus empleos.”
Los empleados públicos federales exigen un sistema más efectivo de regulación de la prensa, pero dicen que “la mejor forma de garantizar que otros escándalos similares no sucedan es asegurar la fuerte presencia del sindicato en todas las redacciones de periódicos y emisoras.” "En solidaridad con el NUJ (Sindicato de Periodistas) y otras asociaciones de trabajadores de los medios de comunicación, nosotros luchamos por una prensa más efectiva, más ética, más libre para poder investigar y a cargo de los poderes públicos".
En defensa de la libertad de prensa
Es preciso tener en claro que, mientras tengamos un gobierno burgués, será difícil conseguir una prensa más ética y más libre, puesto que ella siempre será una empresa capitalista, dependiente del poder y del dinero del Estado. Sin embargo, los trabajadores deben ser intransigentes en la defensa de la más amplia libertad de prensa para todos, porque esa es la única manera de que la verdad de los hechos salga a la luz. Como dicen los empleados federales en su declaración, es necesario fortalecer los sindicatos y, sobre todo, la prensa de los trabajadores, para que la población tenga una contraposición a las informaciones manipuladas por la prensa burguesa y no tenga acceso sólo a un lado de la cuestión.
Por otro lado, es necesario luchar contra el cierre de News of the World, porque eso significa que centenas de periodistas y otros trabajadores pierdan sus empleos. Mucha gente en Inglaterra piensa que ese es un periódico “sucio” y debe ser cerrado. Entonces, para ser coherentes, deberíamos exigir el cierre de The Sun, otro tabloide “sensacionalista” de Murdoch, así como todos los periódicos de su grupo, además de varios periódicos de otros grupos de medios. Con eso millones de trabajadores perderían sus empleos y el problema no sería resuelto, porque la burguesía crea otros periódicos u otras emisoras para no perder sus ganancias.
En este momento, sobre todo, lo que los trabajadores británicos necesitan es estar atentos para que el gobierno no use el “caso Murdoch” para distraer la atención de los graves problemas económicos que el país viene atravesando, como el paquete de medidas voraces que viene recortando salarios, empleos y privatizando los servicios sociales. Como dice Emily Thornberry, portavoz del Partido Laborista para asuntos de salud, “hoy es un buen día para que el gobierno anuncie el plan de privatización del servicio de salud, porque todo el mundo está preocupado con las interceptaciones telefónicas. Ellos piensan que así nadie va a percibir” (The Guardían, 20/7/11). A pesar de ser del Partido Laborista, que una vez en el gobierno no defendió los intereses de los trabajadores, Emily tiene razón.
Un nuevo momento en Inglaterra
Pero hoy se vive un momento diferente en Inglaterra. Los trabajadores se vienen movilizando contra los recortes y las privatizaciones, y ese escándalo puede ayudar a desenmascarar al gobierno ante las masas. Pero, para eso, las organizaciones más combativas de los trabajadores precisarán, ante el escándalo, retomar los tradicionales métodos de combate de la clase obrera inglesa, fortaleciendo aún más sus luchas, uniendo la reivindicación de expropiación del imperio Murdoch a la lucha contra los recortes y las privatizaciones.
El gobierno alega que no tiene dinero para mantener los servicios públicos. Entonces, es necesario expropiar la fortuna de Murdoch, enemigo declarado de los trabajadores, así como otras inmensas fortunas que fueron siendo acumuladas por unos pocos millonarios a costa de la explotación de los trabajadores.
El gobierno está metido hasta el cuello en el caso y, por lo tanto, es un gobierno corrupto, que usa su poder para atacar los derechos de la clase trabajadora, usa la gran prensa para atacar a los inmigrantes, a los homosexuales y criminalizar nuestras luchas.
¡Expropiación del imperio Murdoch! ¡Dinero para garantizar la salud pública y de buena calidad para todos! ¡Fortalecer la organización de los trabajadores (los sindicatos y las Comisiones Internas), construir una fuerte prensa obrera para que la verdad de los hechos pueda ver la luz y luchar mejor contra el gobierno Cameron e impedir los recortes y las privatizaciones! ¡Esa debe ser la alternativa de los trabajadores en este momento histórico, cuando la valerosa clase trabajadora inglesa se esfuerza por retomar su pasado de luchas, cuando hizo grandes conquistas sociales!
Traducción Laura Sánchez |

Un escándalo agita a Inglaterra. Y, de él, nadie se salva. 















