| Polémica: ¿por qué es correcto apoyar la lucha de los bomberos? |
| Escrito por Eduardo Almeida y Vinicius Zaparoli |
| Martes 28 de Junio de 2011 22:13 |
Un error escandaloso. La LER-CI (Liga Estrategia Revolucionaria - Cuarta Internacional) divulgó un artículo "Ningún apoyo al represor Sergio Cabral ni al motín de los bomberos", en el cual asume una postura de neutralidad en el conflicto. En un conflicto de esa magnitud, ante la represión del gobierno de Río de Janeiro contra la movilización de los bomberos no existe neutralidad. Eso sólo refuerza la posición de las clases dominantes y su represión.
Existe en este momento un fuerte movimiento de solidaridad y de unificación de la movilización de los empleados estatales (comenzando con los profesores) con los bomberos. Se realizó una movilización el domingo pasado que reunió a cerca de 50 mil personas, que conmovió a la ciudad. La población comenzó a usar el rojo en las cintas y camisetas para mostrar su apoyo a la lucha de los bomberos.
Todo ese apoyo y la unificación de las luchas desgastaron enormemente al gobierno de Cabral y lo colocaron a la defensiva. Eso no es resultado solamente de un proceso espontáneo. Es producto, también, de una política de las fuerzas de izquierda que actúan entre los maestros y de la CSP-Conlutas que rodearon de solidaridad a los bomberos y unificaron las luchas. El resultado de esa movilización puede fortalecer al movimiento de masas como un todo; o puede haber una derrota, que lo debilitará.
La LER se lanza contra esa solidaridad y la unificación, dividiendo las fuerzas del movimiento y fortaleciendo a Sergio Cabral. Si esa secta dirigiese al movimiento de masas en Río, los bomberos quedarían aislados, siendo presa fácil del gobierno de Sergio Cabral.
Un debate estratégico
El debate con la LER no se resume a la coyuntura actual. Esa organización se opone al apoyo a las huelgas de los policías militares o civiles, así como a la de los bomberos. La discusión con ellos está presente en todos los foros en que la LER participa.
Según la LER, los bomberos son definidos como fuerzas auxiliares del Ejército y eso por sí sólo ya define cuál es la posición que tienen: "Pero la verdad es que como policías y fuerzas auxiliares del Ejército son preparados para ser utilizados en momentos de enfrentamiento social, lucha de clases y crisis revolucionarias".
En otro texto definen su posición contra las huelgas policiales como un todo. Según ellos, las huelgas son reaccionarias porque: "Al pedir mejoras en la situación del policía y de la policía en general, las huelgas y los sindicatos de policías desarrollan una política de 'valorización' del policía. Su sentido general no es el de debilitar al aparato represivo, sino fortalecerlo". (“¿Un movimiento en defensa de la "seguridad pública?", web de la LER).
Al revés de lo que dice la LER, esta huelga está poniendo en crisis a la jerarquía militar en Río de Janeiro y no sólo entre los bomberos. Existen soldados del batallón de choque que están usando cintas rojas en apoyo a los bomberos. Eso está ocurriendo en diversas corporaciones de bomberos en todo el país. En vez de fortalecer el aparato represivo, lo está poniendo en crisis.
Además, la movilización abre espacio para la defensa de un programa contrario a la estructura militar actual, con la propuesta de derecho a la sindicalización de los bomberos, así como de la desmilitarización de toda la estructura policial.
La discusión tiene un contenido claramente estratégico. Las fuerzas armadas son el pilar del Estado burgués. En caso que no se consiga la división de las fuerzas armadas burguesas, la revolución será derrotada. Cuando Brasil esté viviendo una situación revolucionaria, con un gran ascenso de masas, esa cuestión estará planteada de forma explícita y dura.
La estrategia de la III Internacional
El partido bolchevique siempre defendió una estrategia de lucha por el poder que incluía una faceta militar que comenzaba con el objetivo de dividir a las fuerzas armadas burguesas antes de la insurrección. Esa tarea preparatoria es fundamental para que, en el momento de la crisis revolucionaria, la victoria militar sea posible.
Según Trotsky: "No se puede concebir el mecanismo de la Revolución de Octubre sin términos perfectamente claros, el hecho de que la tarea de la insurrección de Petrogrado -la tarea más importante y más difícil de ser calculada anticipadamente- ya se encontraba, en esencia, resuelta antes del inicio de la lucha armada.
Eso no significa que la insurrección sea calificada como superflua. Del lado de los trabajadores, se encontraba, en realidad, la mayoría abrumadora de la guarnición militar. Una minoría estaba, entonces, contra los trabajadores, contra la revolución, contra los bolcheviques.
Esa pequeña minoría estaba compuesta de elementos calificados de las Fuerzas Armadas: oficiales, cadetes militares, militares de tropa de choque y, tal vez también, cosacos. Esos elementos no podían ser conquistados políticamente: era necesario derrotarlos (El Arte de la insurrección proletariado-socialista: Revolución, insurrección, conspiración)".
La III Internacional tenía esa política de trabajo sobre las fuerzas armadas de la burguesía, como una de las condiciones para la admisión de un partido en la Internacional: "4- El deber de propagar las ideas comunistas implica la necesidad absoluta de conducir una propaganda y una agitación sistemática y perseverante entre las tropas". (Condiciones de admisión de los partidos en la Internacional Comunista, Resoluciones II Congreso de la III Internacional)
En las instrucciones de la III existían propuestas concretas de cómo desarrollar ese tipo de trabajo que incluían:
"Reivindicaciones a ser llevadas en el dominio de los derechos y condiciones materiales de los soldados: 1) Elevación de los sueldos; 2) Mejoría de la alimentación; 3) Comisiones de presupuesto del personal; 4) Abolición de las penas disciplinarias...". (El trabajo militar revolucionario sobre las fuerzas armadas de la burguesía, Iossif S. Unschlicht).
La visión de la LER es opuesta a la de la III Internacional, de Lenin y Trotsky. La LER no está a favor de dividir a las fuerzas armadas de la burguesía. Piensan que eso no es necesario, aunque no digan cuál debería ser la estrategia. Extraña omisión: ¿cuál es la estrategia de la LER?
Surgen dos hipótesis: la primera sería la espontaneísta, que dejaría para el momento de la insurrección la derrota de las fuerzas armadas de la burguesía. Esa, en realidad, es una postura aventurera, condenada por los bolcheviques y por la III Internacional. Fue así que fueron derrotadas innumerables revoluciones. La segunda sería una postura pacifista, bien del agrado de sectores de clase media y opuesta a toda estrategia revolucionaria.
Pequeñas maniobras, equívocos estratégicos
En algunos textos, la LER trata de escapar a esa discusión estratégica, apelando a algunas maniobras.
La primera es que, como los policías no son trabajadores, es equivocado apoyar sus huelgas. Evidentemente los policías no son parte del proletariado, y trabajan en una institución represora del Estado burgués, una superestructura al servicio de la clase dominante. Sin embargo, esa es sólo una parte de la realidad. La otra parte es que, por ser reclutados en el proletariado, los policías también venden su fuerza de trabajo y sufren por la pésima calidad de vida como cualquier otro trabajador, pues reciben bajos salarios, suben a buses y metros repletos, viven en las periferias.
Esa contradicción genera enfrentamientos de los policías con el propio gobierno en diversas ocasiones. Sus movilizaciones desgastan al gobierno burgués y crean crisis en el seno del Estado, en las Fuerzas Armadas. Cuando estas movilizaciones se dan, la división de clases en la jerarquía de las fuerzas policiales, entre policías y oficiales de alta graduación, sale a la superficie.
La segunda maniobra es afirmar que la policía militar no sería parte de las fuerzas armadas: "Tampoco son como la base del ejército, ya que cumplen el papel de resguardar las fronteras nacionales –sobre todo en Brasil que se mantiene el servicio militar obligatorio-, y que en situaciones revolucionarias con la clase obrera en armas, se dividen y un sector apunta los fusiles contra la burguesía”. (La posición escandalosa del PSTU en defensa de la policía, web de la LER)
O sea, según la LER, las policías militares no tienen una composición social como base del ejército y, por eso, no sería correcto apoyar sus huelgas ni buscar dividirlos. En relación al ejército, basta esperar una situación revolucionaria, que automáticamente lo dividiría.
Aquí se confirma la postura espontaneísta en la estrategia, en relación a las fuerzas armadas, severamente condenada por la III. La LER aquí defiende el no hacer un trabajo previo de división de las fuerzas armadas, dejando para la propia revolución la tarea de dividirlas.
El otro equívoco completo es atribuir a las policías militares una composición social diferente de las Fuerzas Armadas. La LER esboza una evaluación de que se puede dividir al Ejército porque incluye soldados no profesionales, por el servicio militar obligatorio. Eso es un grave error. Existen dos tipos de fuerzas armadas profesionales. Un tipo incluye tropas altamente remuneradas y privilegiadas, que forman ejércitos prácticamente imposibles de dividir. La Guardia Nacional de Somoza era un ejemplo de eso, así como la Brigada Khamis, dirigida por el hijo de Gadafi. Otro tipo, completamente diferente, es el de las fuerzas armadas de salarios bajos oriundos de la clase trabajadora, que pueden ser divididas por la lucha de clases.
Las PMs (Policía Militar) en Brasil tienen en su efectivo alrededor de 400 mil soldados, bastante mayor que los 288 mil de las Fuerzas Armadas. Imaginar a la revolución brasileña sin una crisis y división también en las policiales es engañarse.
Además, sus soldados tienen el mismo origen social que el de las bases del ejército, son oriundos de la clase trabajadora, reciben salarios bajos y son usados cotidianamente en la represión al movimiento de masas. Claramente las policías militares son parte de este otro tipo, que pueden dividirse, y se dividen. No es por casualidad que se realicen huelgas de policías.
Esa distinción entre los tipos de fuerzas armadas se esbozó también en Río, con el BOPE (cuyos soldados ganan salarios mucho más altos) se encargan de la represión a los bomberos, lo que ni el Batallón de Choque de la PM consiguió hacer.
Pero, en realidad, esa es nada más que otra maniobra de la LER para evitar discutir con claridad su estrategia. Tanto es así, que en relación a los bomberos de Río, el argumento es completamente diferente. No es que ellos no son parte de las Fuerzas Armadas. Es exactamente lo opuesto: como son parte de las fuerzas armadas, no merecen apoyo en sus luchas.
No existe ninguna seriedad ni coherencia en las posiciones de la LER. Sólo una idea permanece de pie: no es correcto tratar de dividir a las fuerzas militares de la burguesía antes de la revolución. Basta esperar a la insurrección que todo saldrá bien.
Felizmente, las fuerzas de la LER son muy pequeñas. Pero suficientes para ver cómo sería desastroso para el movimiento de masa, si esa corriente ganase peso. No sólo porque gobiernos ultrarreaccionarios, como el de Sergio Cabral, agradecerían. Peor que eso, la burguesía podría estar tranquila, porque el futuro de una posible revolución ya estaría trazado, acumulando una derrota más para el proletariado.
Traducción Laura Sánchez |
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