| Libia: Las dos guerras |
| Escrito por Eduardo Almeida * |
| Miércoles 23 de Marzo de 2011 23:52 |
Existe una gran simpatía de los activistas en todo el mundo por la revolución árabe contra las dictaduras pro-imperialistas que oprimen a estos países desde hace décadas. Pero en relación a Libia existe una gran confusión. ¿Es o no parte del mismo proceso? Y ahora, con la invasión imperialista, ¿de qué lado posicionarse?
La primera confusión se da porque las corrientes stalinistas y chavistas intentan por todas las maneras posibles de convencer que la rebelión del pueblo libio es falsa y que Gadafi es un luchador antiimperialista. Con los métodos típicos del stalinismo, intentan convencer a todos que Libia no es parte del mismo proceso árabe.
La realidad entra por la ventana, por las puertas, por el techo: basta ver los informes de las milicias de trabajadores y jóvenes en las ciudades rebeladas contra Gadafi, para ver la falsedad de los stalinistas. Es la misma efervescencia de la plaza Tahrir de Egipto, que tuvo que armarse para enfrentar a un genocida. Es lo que sucedería en Egipto, si el ejército hubiera reprimido la revolución. Es lo que puede suceder en el Yemen y en Bahrein, si la represión violenta (apoyada por el imperialismo) sigue.
En verdad, Castro y Chávez confunden deliberadamente al Gadafi de hace cuarenta años y al actual. Él lideró un golpe militar en el 69 que derrumbó a la monarquía y nacionalizó el petróleo, habiendo continuos choques con el imperialismo. Ya en la década de 90, tuvo un brutal giro la derecha, entregando el petróleo libio a la Shell, British Petroleum, ENI (italiana) y Total (francesa). Se hizo un gran burgués, con negocios directos con las multinacionales. Por ejemplo, posee 10% de las acciones de la FIAT y 7% del banco italiano Unicredit. Pasó a ser recibido con fiestas por los gobiernos europeos, como el año pasado, con Sarkozy y Berlusconi.
Gadafi tuvo un recorrido semejante al de otras corrientes nacionalistas burguesas que capitularon completamente al imperialismo, como el nasserismo y el peronismo. El Gadafi de hoy no es igual al Perón que nacionalizó los ferrocarriles ingleses, sino al peronista Menen que implantó el neoliberalismo. No es igual al Nasser que nacionalizó el canal de Suez, sino a Mubarak.
La revolución en curso en Libia es, por lo tanto, muy semejante a las que están ocurriendo en todo el mundo árabe. Pero presenta también algunas diferencias importantes. La primera es que Gadafi reaccionó con una represión sangrienta, utilizando métodos semifascistas semejantes a los de Israel, bombardeando poblaciones civiles con aviones. Por ese motivo, la revolución tomó el rumbo de una guerra civil.
Quedará registrado para siempre en la historia que Castro y Chávez mantuvieron el apoyo a Gadafi en esa guerra civil. Sostuvieron directamente la represión y el genocidio del pueblo, ensuciando sus manos con la sangre de Libia.
¿Y ahora con la intervención imperialista?
La segunda diferencia es la intervención militar directa del imperialismo en la región.
Eso provocó otro tipo de confusión. Y ahora, ¿qué hacer? Esa es la pregunta que los activistas se hacen. La mayoría concuerda en que es equivocado apoyar Gadafi. Pero la discusión se hizo mucho más confusa tras la intervención militar del imperialismo. ¿Eso no daría la razón a los que apoyan a Gadafi?
No, no la da. El imperialismo no interviene porque Gadafi es antiimperialista. Él entregó todo el petróleo. Mucho menos porque Gadafi es un dictador, ya que están apoyando en este momento la misma represión en Bahréin.
El motivo para la intervención es porque el imperialismo quiere apropiarse directamente del petróleo y establecer una zona controlada en medio de la revolución árabe. No confía más en Gadafi, porque no cree que él pueda reestabilizar la región, aunque consiga una victoria militar. Es muy probable que, si eso ocurriera, la enorme oposición al dictador se convirtiera en una guerrilla de masas.
¿Pero, cómo entonces posicionarse en medio de la revolución del pueblo libio contra Gadafi y la intervención militar imperialista? ¿No debería ser acaso dejar de lado la lucha contra Gadafi y centrar en la batalla contra el imperialismo?
No. Existen dos guerras, una contra Gadafi y otra contra el imperialismo. No se puede resumir la complejidad del problema libio sólo a una de las guerras, bajo pena de una capitulación grosera al imperialismo o a Gadafi.
Nada mejor para discutir la corrección de una posición política que bajarla a la realidad concreta. Imagine sólo la situación hoy- el día en que está siendo escrito ese artículo- de un grupo de militantes revolucionarios en Benghazi o Misrata, bastiones del pueblo rebelado. Ellos no pueden dejar de luchar contra Gadafi, que mantuvo los ataques contra esas dos ciudades matando a 90 personas. Las dos guerras son bien concretas y reales.
¿Sería necesaria una unidad de acción con Gadafi contra el imperialismo? En términos abstractos sí, pero eso es imposible política y militarmente. El gran obstáculo es el propio Gadafi. Políticamente es imposible por el odio causado en la amplia mayoría de las masas libias por el genocida Gadafi. En términos militares es imposible por la continuidad de la agresión de las fuerzas del dictador. Por eso, la necesidad de las dos guerras.
Aquellos que defienden únicamente el repudio a la intervención del imperialismo, callando sobre Gadafi están situados en el campo político y militar de ese genocida. Son cómplices de las masacres de Mubarak.
Por otro lado, la necesidad de la guerra también contra el imperialismo lleva al necesario enfrentamiento con la dirección del Consejo Nacional Libio, que se auto presenta como representante del levantamiento contra Gadafi. Ese Consejo está apoyando la acción militar imperialista. Esa es una actitud traidora de la causa árabe por abrir las puertas para que el imperialismo se recupere del duro golpe que está sufriendo con el derrumbe de las dictaduras en la región. Un territorio dominado por las tropas de la ONU será un bastión contra toda la revolución árabe.
Eduardo Almeida es miembro de la Dirección Nacional del PSTU de Brasil. __________________________________ Traducción: Jessica Barquero |
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Existe una gran simpatía de los activistas en todo el mundo por la revolución árabe contra las dictaduras pro-imperialistas que oprimen a estos países desde hace décadas. Pero en relación a Libia existe una gran confusión. ¿Es o no parte del mismo proceso? Y ahora, con la invasión imperialista, ¿de qué lado posicionarse?















