Ecuador: Triunfos y derrotas

Floresmilo Simbaña, El telegrafo

La realidad es invariablemente contradictoria y la historia tiene más de un camino. Los resultados electorales lo confirman. Muchos creímos que no habría mayores sorpresas, pero la historia siempre tiene la última palabra.

Según datos oficiales hasta el martes 28, la primera realidad evidente es la contundente victoria de Rafael Correa en primera vuelta, sin embargo moteado por el “ascenso” de Lucio Gutiérrez con un 30%. En lo que a asambleístas nacionales Acuerdo País alcanzaría el 43%, pero los socialcristianos se ubican como la segunda fuerza con un 19%, seguidos de Sociedad Patriótica con 13% y por un 10% entre el PRIAN y el PRE. En cambio Marta Roldós apenas consiguió el 4% y Diego Delgado menos del 1%. Por su parte Pachakutik, que no presento candidato presidencial, ni apoyó a ninguno, su lista de asambleístas nacionales obtiene un exiguo 1,27%; poniendo de manifiesto que ninguna propuesta de izquierda por fuera del gobierno logró cuajar.

A nivel nacional hablar de un gran triunfo de la tendencia progresista, incluida AP, no es tan cierto, o por lo menos contiene varios matices. ¿No se suponía que la “partidocracia” era un “cadáver insepulto”? ¿Qué significados revelan los resultados electorales?: ¿la fortaleza de Correa y la debilidad de AP?, ¿la izquierda independiente no logra agarrar rumbo claro?, ¿la derecha oligárquica guarda todavía importantes espacios de poder?

En cuanto a las dignidades locales los resultados son más complejos y confusos todavía. Para asambleístas provinciales AP no repetiría las holgadas victorias obtenidas en la elección de constituyentes; por ejemplo en Guayas, Manabí, Azuay, Loja, Tungurahua, Pastaza que perdería espacio ante los socialcristianos, PSP, movimientos locales; también ante Pachakutik, que junto al MPD lograrían conservar algo de sus fuerzas.     

Igual o más enmarañados son los resultados para prefectos y alcaldes. El PSC mantiene algunos de sus principales bastiones: Guayas, Guayaquil y Machala. AP gana Quito, Cuenca, Azuay, Manabí, Los Ríos, entre otros de importancia. El PSP gana en la mayor parte de la amazonía, también en la sierra centro. Lo complejo es que triunfa en donde el movimiento indígena tiene presencia, pero también donde el Gobierno hizo fuertes “inversiones”: Tungurahua, Bolívar, Chimborazo, Cotopaxi.

De su parte Pachakutik pierde importantes baluartes como Cotacachi, Cayambe, en Bolívar no presentaron candidatos para asambleístas ni prefecto, pero gana la alcaldía de Guaranda, y en otros cantones que no lo habían hecho como Cañar, Patate, posiblemente Tena y mantiene otros. Conseguiría tres o cuatro asambleístas. Su grave resultado es en el ámbito nacional.

Estos intrincados resultados muestran una lógica general: AP se consolida como fuerza nacional, pero presenta serias fisuras locales. El PSC recupera algo del terreno perdido. La izquierda independiente está en su peor momento y el gutierrismo amenaza con el retorno de una derecha fascistoide. Como apuntaba Agustín Cueva: “Nadie se derrumba solo por el desprestigio, si conserva intacta las raíces de su poder”.